
Un tema común de conversación difícil en casa, suelen ser las tablas de multiplicar. Recuerdo cuando yo cursé el segundo grado de primaria. Mi maestra Juanita dijo que haríamos un juego con una pelota. Ella parecía ser muy innovadora, metiendo una pelota inflada a un salón de clases de escuela de gobierno, para motivar a los estudiantes a memorizar las tablas. Para mí no funcionó. Como típica niña que hace experimentos con el shampoo y las especias de la cocina, no era buena cachando la pelota. Me sentía doblemente nerviosa: (1) porque no me había memorizado por completo las temibles tablas «grandes» (del 6 al 9), y (2) porque tenía que cachar la pelota cuando me la lanzara la maestra y contestar correctamente.
Me había memorizado las tablas en orden, pero (todavía) no era tan astuta como para recordar que se trata de series de números y se puede contar con los dedos. Dicho sea de paso que tenía 6 años, pues de alguna manera me admitieron de 5 años a primero de primaria. La maestra Juanita lanzó la pelota, yo sentía mi corazón acelerado y mis manos sudorosas de nervios. Pensé: «tengo que atrapar esa pelota, ¡vamos, sé que puedo!» y lo hice, pero se me estaba resbalando por el sudor de mis manos. Ni siquiera escuché la pregunta. Solicité que me repitiera lo que debía contestar. La maestra dijo con molestia: «seis por siete»… ¡no puede ser! -pensé. Era justo la que no me sabía. No razoné que podía comenzar en seis por cinco, que sí me sabía y sumarle doce (dos veces seis, los espacios que faltaban para llegar a seis por siete). ¡Noooo! Lo que hice fue tonto: comencé a repasar desde el inicio en mi mente: «seis por una, seis; seis por dos, doce; seis por tres, dieciocho…» y ponía un dedito de mi mano derecha sobre la pelota para no olvidar cuál número ya multipliqué. La maestra Juanita gritó (literalmente gritó, me asustó más aún): -«¡Estás contando!… ¡Pierdes!».
Yo era la niña nueva, recién había cambiado de casa, dejé de vivir bajo la cálida y muy chiqueadora tutela de mi abuelita (quien solía hacer mis tareas, para dejarme salir a jugar), para llegar a la casa de mi mamá donde mi primer hermano era apenas un bebé pero ya había tomado mi lugar (según mis pensamientos de primogénita); con mi personalidad mimada y dramática de entonces… Sin amigos en el salón de clases… ¡Lo que menos necesitaba era el traumatizante enfrentamiento de las tablas de multiplicar!
Este fue el primero de muchos episodios embarazosos y traumatizantes relacionados con las tablas de multiplicar en mi infancia. No se preocupen, ya los superé todos y por eso puedo escribir acerca de lo que sucedió en la clase de la maestra Juanita. También ya aprendí a atrapar la pelota con más habilidad, aunque todavía no soy muy deportista (prefiero deportes de contacto ahora). Sin embargo, me parece que el punto quedó muy claro: entiendo perfectamente el drama de las tablas de multiplicar. Y cómo pueden ser capaces de marcar la vida de las personas, si no se les aborda de maneras pedagógicas adecuadas. Creo que el juego de la pelota podría funcionar, sólo que para mí no fue lo óptimo en mi contexto. Después aprendí algunos trucos o Mathacks y entendí la verdadera esencia matemática de las tablas, simplemente son series numéricas (de tipo aritméticas) y no se les debe temer; al contrario, son herramientas que se usan de manera cotidiana, casi como se usan las cucharas (¿o el papel higiénico, será un mejor ejemplo?…)
Decidí hacer una serie con los Mathacks que pueden ayudar a los niños desde segundo de primaria hasta cualquier edad (todos seguimos siendo niños en nuestro interior, dicen). El primer video que grabé, tiene las instrucciones para construir un póster de la Tabla Pitagórica, que es una herramienta fabulosa para memorizarse las tablas. El video no explica las bondades de la tabla, sólo cómo elaborarla, pero como dije: es el primer video, habrá más de este tema.
Hoy viernes 17 de abril se terminaron las vacaciones de primavera, vacaciones desde casa por supuesto. El lunes volvemos a la escuela en casa, seguimos en confinamiento por nuestro bienestar. Por favor, quédate en casa y puedes aprovechar para hacerte estos materiales didácticos y memorizar las tablas. Mira cómo enfatizo la necesidad nacional de que no salgas, mencionando repetidamente: en casa. Me comprometo a subir videos con más frecuencia, para que esta serie de las tablas quede completa lo más pronto posible y también escribiré más seguido por aquí, estaba poniendo material cada mes pero es momento de aumentar la frecuencia. Igual no tengo citas pendientes, así que puedo dedicarme un poco más a lo que me gusta hacer –desde casa–
Mantén el enfoque: #QuédateEnCasa y memoriza las tablas.